Palabras sobre su obra artística, por Ángeles Álvarez / Pedro Pablo Porbén Alvarez, Revista Vitral, 1997

PALABRAS ESCRITAS SOBRE SU OBRA ARTISTICA (English version)

Ángeles Álvarez / Pedro Pablo Porbén Álvarez – Revista Vitral, January 1997.

La obra de Abel es peculiarmente audaz y honesta, en contraposición con el genio de un gran surrealista; Salvador Dalí, pero en ambos se define un elevado dominio técnico con apoyos en imágenes múltiples o paranoicas lindando con lo irracional y lo onírico. Así aparecenen los lienzos de Abel corbatas como símbolos atábicos, inventos del hombre para lucir su vanidad terrena, sosteniendo asfixias; hombres desesperados por costumbres y estados de ánimo, rodeados de preceptos decadentes o tabúes absurdos, manifestando su necesidad de unión, unir personas, sentidos, intenciones plásticas, influencias. Unión orgánica, estructuración vital: unir para sobrevivir.

También Abel habita la admósfera de sus piezas, con tonos ricos e imágenes ingenuas en un vocabulario plástico muy íntimo y contrario a los «antiguos» surrealistas, pues no será en él medio de enajenación sinó búsqueda de la necesaria liberación del hombre a través de su obra creadora.

Abel desentraña primero la protourdidumbre embrionaria, simbiótica, lienzo-creador, ambiente internalizado, descubriéndonos el «organismo aún sin terminar“, casi concluido, abocándose entonces hacia una «urdidumbre de identidad» que concierne a nuestra «experiencia». Para ello, Abel redefine al hombre detrás de siluetas vacias pero pletóricas de simbolismos «humanos».

Comprometido con su ciudad y partícipe de su utopía, Abel muestra en su obra hasta qué punto es importante la esponteneidad y la libertad de creación en el neo-post-surrealismo-que él representa- a través de alusiones onírico-biomórficas.

Cada cuerda trenzada en la obra de Abel Morejón es un intento, tal vez a lo Penélope de tejer y destejer los modos de hacer de nuestro tiempo. Hemos dejado de respirar por ósmosis provocada por el propio hecho de ejercer el pensamiento; atrás queda el aéreo divagar cabalgando sobre olímpico desconocimiento de los hechos artísticos, de esos hechos gruesos, profundos, esencia de cambios socio culturales acelerados. Este es el manifiesto existencial con el que Abel nos arrastra a un nuevo-post-modernismo acuñando el sello de su magia cubana y neo-post-surrealista.

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